La publicación se enmarca en la reciente atención mediática generada por el brote de hantavirus investigado en el crucero internacional MV Hondius, sobre el que la OCV ha trasladado la importancia de diferenciar entre riesgo percibido y riesgo real.
Tal y como se ha recogido en medios especializados como ConSalud, desde la profesión veterinaria se recuerda que la vía principal de transmisión de los hantavirus es ambiental, vinculada al contacto con excretas de roedores infectados, y no a la convivencia ordinaria con personas que hayan podido estar expuestas. Solo algunas variantes concretas, como el virus Andes, han mostrado una capacidad limitada de transmisión interpersonal en contextos de contacto estrecho y prolongado.
Os animamos a consultar y compartir este material como recurso divulgativo para contribuir a una información responsable, basada en criterios científicos y alejada de mensajes alarmistas.




